Cuando se acercan las vacaciones, muchas personas empiezan a organizar maletas, rutas, reservas… pero si convives con un bichillo de cuatro patas, hay una parte del viaje que necesita atención especial.
Si hace poco has adoptado un cachorro (perro), mi compi Alena de Crea Coco te da las claves sobre Qué no hacer con tu cachorro en vacaciones. Si no has adoptado un perrito, estoy segura que también te va a dar mucha info que quizás no sabías.
De perros te hablan mis compis que son unas expertas, y en mi caso te lanzo la pregunta que quizás te estés haciendo: ¿Quién cuidará de mi gato mientras estoy fuera?
Elegir la mejor opción no solo depende de la logística, sino también de entender qué es lo que realmente necesita tu gato para sentirse seguro, tranquilo y acompañado en tu ausencia.
¡Vamos a analizar todas las opciones!
1. Dejar al gato en casa con un catsitter de confianza
Esta es una de las opciones más recomendadas desde el enfoque del bienestar felino integral, y la que, salvo algunas excepciones, siempre recomiendo.
Los gatis son animales profundamente territoriales. Su hogar no es solo un espacio físico: es su refugio emocional.
Contar con una persona profesional que acuda una o dos veces al día a tu hogar para cuidar de él puede marcar una gran diferencia.
La catsitter se encarga de tareas básicas como alimentar, limpiar el arenero y cambiar el agua, pero también se adapta a las necesidades de cada felino, y ofrece estimulación, juego, mimos, observación y compañía afectiva.
✅ Pros
- El gato no se enfrenta a cambios de territorio
- Se minimizan los factores de estrés
- Recibes diariamente actualizaciones y fotos
- Se detectan a tiempo posibles señales de alerta física o emocional
❌ Contras
- Requiere tiempo para encontrar a una persona profesional y ética
- Es una opción más cara que un favor informal, pero también mucho más completa
Esta opción es especialmente adecuada para gatos sensibles, tímidos, mayores o con condiciones de salud específicas. También si tú quieres viajar con la tranquilidad de saber que alguien está pendiente de verdad.
2. Dejarlo al cuidado de una persona conocida (vecina, amiga, familiar)
A veces, en lugar de contratar a alguien, recurrimos a personas cercanas. Esta alternativa puede ser válida si la persona tiene una buena conexión con tu gato y cierto conocimiento sobre sus necesidades básicas y emocionales.
Pero es importante que, aunque haya cariño, también haya claridad. Las rutinas y la personalidad de un gato no son detalles menores: respetarlas marca la diferencia en su bienestar.
✅ Pros
- A menudo hay confianza y vínculo con la persona cuidadora
- Puede ser más accesible económicamente
❌ Contras
- Si no tiene experiencia, puede subestimar señales de malestar o no actuar con la calma necesaria
- La persona, desde su desconocimiento sobre los gatos, puede actuar alterando al gato, aunque lo haga con toda su buena voluntad
- A veces hay menos compromiso o regularidad en las visitas
- El gato puede estresarse si no conoce bien a esa persona o si esta cambia su manera de actuar en el hogar
En este caso, es fundamental preparar una pequeña guía escrita, explicar con detalle cómo es tu gato, qué le gusta, qué le estresa, y dejar claro qué esperas de esa persona.
3. Llevar al gato a una residencia felina
Las teoría dice que las residencias especializadas en gatos están cada vez más preparadas, pero aún no todas cumplen con las condiciones ideales de bienestar, seguridad emocional y trato respetuoso.
Hay que distinguir entre residencias que priorizan el bienestar felino y aquellas que simplemente ofrecen “guardería”.
Antes de elegir, es recomendable visitar el lugar, preguntar por protocolos, observar cómo interactúan con los animales y ver si el espacio está adaptado a las necesidades naturales del gato: esconderse, trepar, explorar y tener control sobre su entorno.
✅ Pros
- Atención diaria continua por personal especializado
- Espacios diseñados para gatos (en el mejor de los casos)
- Útil si el gato necesita cuidados médicos o vigilancia constante
❌ Contras
- El cambio de entorno puede generar ansiedad, estrés, etc
- Suele haber ruido, olores desconocidos o la presencia de otros animales
- Algunos gatos pueden dejar de comer o esconderse durante días
Esta opción puede ser útil para gatos muy sociables o para estancias largas si no tienes red de apoyo, o no tienes la opción de una catsitter en tu zona. Pero aún así, vale la pena hacer una adaptación previa o una estancia de prueba corta.
4. Llevarlo contigo de vacaciones
¿Y si me lo llevo conmigo? La idea puede parecer idílica: pasar tiempo en la naturaleza, descubrir nuevos lugares en su compañía… pero la realidad es que no todos los gatos disfrutan viajar.
Viajar implica cambios de espacio, olores nuevos, trayectos largos, posibles ruidos y mucha pérdida de control sobre el entorno. Para muchos gatis, eso es sinónimo de estrés. Pero hay algunos que, si están bien preparados y se ha hecho una habituación muy paulatina, pueden adaptarse y disfrutar de la experiencia.
✅ Pros
- No hay separación emocional
- Puedes crear una experiencia compartida si todo va bien
❌ Contras
- No todos los alojamientos aceptan animales, o lo hacen con limitaciones
- Los trayectos pueden ser largos y complicados
- Requiere adaptación previa al transportín, desplazamientos, nuevos espacios y rutinas
- Puede ser agotador para ti (y para el gati) estar pendiente todo el tiempo
Antes de elegir esta opción, pregúntate: ¿es mi gato apto para esto, o soy yo quien lo necesita cerca? A veces, respetar su necesidad de calma es una forma profunda de amor.
5. Dejarlo solo en casa con comida y agua
Esta opción debería descartarse por completo. Aunque algunas personas creen que los gatos pueden quedarse solos varios días si tienen comida suficiente, la verdad es que eso puede suponer un riesgo para su salud física y emocional.
Los gatos necesitan contacto, interacción y supervisión mínima. Una caída, un problema con la comida, un vómito, un susto o una pelea en casas multigato son cosas que pueden ocurrir en tu ausencia, y nadie estará allí para ayudar.
❌ Por qué no es una buena opción
- Riesgo de accidentes o problemas de salud no detectados
- Soledad emocional que puede derivar en conductas de estrés
- Falta de limpieza del arenero o del agua
- Desconexión total con su rutina habitual de cuidado
Incluso si te vas solo un fin de semana, es mejor que alguien de confianza pase al menos una vez al día. No se trata de dramatizar, sino de comprender que cuidar va más allá de cubrir lo básico.
Entonces, ¿cómo elegir la mejor opción para tu gato en vacaciones?
No hay una única respuesta correcta. Cómo ya te he comentado al inicio de este artículo, generalmente una catsitter profesional suele ser la mejor opción, pero depende del gati.
Cada gato tiene su historia, su carácter, sus preferencias… y tú conoces mejor que nadie lo que necesita para sentirse bien.
Reflexiona sobre:
- ¿Cómo reacciona ante los cambios?
- ¿Ha estado antes sin ti? ¿Cómo lo llevó?
- ¿Tiene necesidades de salud o alimentación específicas?
- ¿Hay personas en las que confías de verdad?
- ¿Te sentirás tú más tranquila sabiendo que tiene compañía de alguien profesional?
La decisión ideal es la que se basa en el conocimiento felino, la empatía y la capacidad de adaptación de tu familia (humana y felina).
Irte de vacaciones no significa dejar de cuidar. Significa organizar con tiempo, priorizar su bienestar y elegir desde la calma. Porque cuidar es mucho más que estar presente físicamente: también es prever, confiar y crear entornos seguros. Y no te olvides, tú también necesitas descansar.
¡No te vayas todavía!
Si te pica el gusanillo y quieres seguir ahondando en cositas sobre gatos (y perros) en verano, no te pierdas el artículo de mi compi María de Seres Maestros sobre: Cómo la flor de la vida puede ayudar a nuestra familia peluda. Es un artículo súper interesante de manos de una experta en el tema, ¡no dudes en darle click!





