Existen demasiados mitos sobre gatos. Sí, todavía a día de hoy. Que si los gatos siempre caen de pie, que los negros dan mala suerte, que si te quedas embarazada tienes que dejar de convivir con tus gatis…. En fin, demasiados mitos sobre gatos que tenemos que desmontar. ¿Nos acompañas a desarmarlos?
1. Los gatos siempre caen de pie
Este mito sobre gatos no es cierto. Por desgracia, quienes trabajamos en el mundo de la veterinaria hemos visto más de una vez gatos que no caen de pie. Pero dentro de este mito existe un poquito de realidad.
Y es que los gatos, aproximadamente desde los 40 días de vida, tienen la habilidad de girarse sobre sí mismos en el aire. ¡Ojo! Para que esto ocurra, necesitan tener el tiempo suficiente para darse la vuelta. Además, el hecho de que en ocasiones caigan de pie, no implica que no sufran daños, pudiendo llegar a perder la vida.
2. Los gatos negros traen mala suerte
Este mito hoy en día sigue existiendo, pero la mala suerte no es para las personas, sino para los pobres gatos negros. No hay más que darse una vuelta y preguntar en asociaciones, protectoras o refugios, para saber que los gatos negros son los que menos se adoptan
Te preguntarás, ¿pero de dónde viene este mito? Pues todo comenzó en la Edad Media, durante la inquisición en Francia y la persecución de las «brujas». Entre las leyendas que surgieron en aquel entonces, una de ellas era que los gatos negros eran brujas encubiertas.
Pero ahí no queda todo. A mediados del siglo XIV, Europa estaba sumergida en una horrible pandemia, la de la peste negra. Y entre los rumores que se propagaron, uno de ellos fue el de que los gatos eran los transmisores de la enfermedad. Algo que llevó a la masacre de muchos gatos, sobre todo negros. Tiempo después se supo que los gatos no tenían nada que ver con la peste negra, al contrario, ayudaban a frenarla, ya que cazaban ratas, y las pulgas de los roedores eran en realidad el origen de la peste negra.
Otro tema a tener en cuenta a la hora de hablar de este mito sobre gatos es que es completamente cultural. Por ejemplo, en Escocia existe el mito contrario, que los gatos negros atraen la buena suerte.

3. El ronroneo de un gato es indicativo de que está feliz
Todavía no se sabe a ciencia cierta cuál es el máximo de sonidos que puede emitir un gato, pero se estima en alrededor de 100 vocalizaciones distintas. Y entre ellas se encuentra el famoso ronroneo.
Dependiendo de la edad y el contexto de los gatos, el ronroneo puede ser debido a diferentes factores. Una amatxu gata ronronea durante el parto y en los primeros días de vida de los gatitos, ya que estos tienen los ojos cerrados y este sonido les guía. Estos gatitos también ronronean mientras están lactando, y emiten esta vocalización ante estímulos que los asustan.
En gatos adultos, el ronroneo se suele asociar a felicidad. Y si bien es cierto que en muchas ocasiones es así, esta vocalización también puede aparecer cuando se encuentran enfermos, sienten dolor o como una vocalización provocada por el miedo.
4. A los gatos les encanta la leche
Este mito sobre gatos, aparte de no ser cierto, puede provocarle problemas gastrointestinales a tu michi. Para empezar, la leche materna (de su propia especie) es un alimento para gatitos lactantes, como su nombre indica. Cuando los gatos se destetan, la alimentación que deben tener es la que se corresponde a su especie, es decir, la de un carnívoro estricto.
En general, los gatos adultos carecen de la enzima lactasa. Esta enzima es la que permite degradar la lactosa en glucosa y galactosa para que sea más digerible. Y cuando no la tienen, provoca problemas gastrointestinales asociados.
5. Los gatos son solitarios, ariscos y traicioneros
Estoy convencida de que quién todavía se cree este mito sobre gatos es que nunca ha convivido con estos maravillosos felinos. Y este error se debe a que aun mucha gente piensa que un gato es un perro pequeño. ¡Y nada más lejos de la realidad!
Como especie, y entendiendo el origen y la evolución del gato actual, tenemos que saber que estos felinos son cazadores solitarios. Esto no implica que, debido al proceso de domesticación al que han sido sometidos en los últimos milenios, pueda socializar perfectamente con otros gatos y/o animales de otras especies (incluida la especie humana). Trasladando esto a una casa actual, más de un gato puede convivir plenamente siempre que existan los recursos suficientes (y que se haya realizado una correcta introducción)
¡Pero mi gato no se deja tocar! Esta es una frase súper típica que seguramente la hayas dicho alguna vez, o por lo menos, la hayas escuchado. Cada gato, es un mundo y tiene una personalidad y un pasado diferente (sí, igual que las personas). Lo peor que puedes hacer, si un gato no se deja tocar y presenta miedos, es forzarle. Como especie, las personas debemos aprender a comunicarnos y entender el lenguaje felino (de verdad, son animales súper expresivos)
Si tocas a un michi que no quiere ser tocado por el motivo que sea, y desconoces el lenguaje felino, es posible que este gato te arañe o te muerda. Y ahí vienen los mitos sobre gatos, de que son ariscos y traicioneros. Los gatos solamente se defenderán si sienten que están siendo atacados.

6. Los gatos y los perros no se llevan bien
Y en este punto acerca de los mitos sobre gatos incluimos a nuestros amigos caninos. Hasta existe el dicho popular de «se llevan como perros y gatos». Pues déjame decirte que esto no es cierto. Obviamente, habrá ciertos perros y gatos que se lleven mal entre ellos, ¿pero acaso tú te llevas bien con todas las personas?
Si el perro y el gato están bien socializados desde cachorros, en general pueden convivir perfectamente, incluso creando vínculos afectivos preciosos. Si alguna de las dos especies se muestra reticente a la presencia de la otra, habrá que tener paciencia y crear un protocolo de presentación adecuado que puede llevar meses. Pero en muchísimas ocasiones acaba en que tanto perros como gatos conviven perfectamente. Igual no son los mejores amix, pero pueden llegar a ser compañeros de piso que se respetan mutuamente.

7. Sin bigotes, pierden el equilibrio y se caen
Los bigotes, llamados vibrisas, son una parte muy importante de los gatos y no hay ninguna excusa aceptable para que se los cortemos. Estas vibrisas están conectadas con receptores nerviosos, y gracias a ellas pueden saber, por ejemplo, que hay objetos cercanos cerca de donde se encuentran (debido a las variaciones de los movimientos de aire).
Por supuesto, los bigotes también ayudan en la orientación espacial y a mantener el equilibrio. Pero el equilibrio de los gatos no se basa únicamente en las vibrisas. Es un sistema bastante complejo en el que están involucrados los sistemas musculares, táctiles y visuales. Por lo tanto, si pierde los bigotes, tendrá que apoyarse más en estos otros sentidos, pero no, no va a perder el equilibrio ni se va a caer. Este es otro de los mitos sobre gatos que no es cierto.
8. El movimiento de cola indica que el gato está feliz
Volvemos otra vez con la frase mencionada «los gatos no son perros pequeños». Y es que en los cánidos, el movimiento de la cola se asocia a que el perro está contento (cuidado con esto, porque tampoco es siempre así).
Hay muchísimas razones por las que un gato puede mover la cola, pero en general ninguna de ellas está asociada a la felicidad. La cola es un gran elemento de lenguaje corporal. Si nos centramos en esos movimientos de cola rápidos tan asociados a la felicidad de los perros, en gatos significan enfado. Cuanto más rápido mueva la cola (entera o solo la punto), el punto de enfado y de ansiedad será mayor).
9. Las gatas deben ser madres al menos una vez en la vida
Creo que este es uno de los mitos sobre gatos que poco a poco empieza a difuminarse (aunque todavía perdura). Las gatas no necesitan embarazarse ni tener crías para sentirse felices (tampoco las humanas, por cierto). Y es que además, al hablar de las gatas, el acto sexual ni siquiera les produce placer, sino todo lo contrario. El pene del macho tiene púas, y al introducirlo (y sacarlo) de la vagina de la hembra, esas púas irritan y dañan las paredes, y sí, es doloroso para ellas.
Si hablamos de gatas que viven en colonias, entran en juego más factores como la sobrepoblación, la falta de recursos, los peligros a los que están expuestas o las enfermedades que se pueden transmitir entre ellas (FeLVy FiV entre ellas), entre otros factores. En estos casos, sin ninguna duda, el control ético de las colonias felinas implica la aplicación del método CER.

10. Si te quedas embarazada no puedes convivir con gatis
Me gustaría derribar todos los mitos sobre gatos, pero este en especial, y es que todavía sigue vigente, incluso entre algunas profesionales de la sanidad humana. Ya hablamos de las embarazadas y los gatos en el post sobre la adopción, tengo que mencionarlo aquí nuevamente y profundizaremos en la toxoplasmosis en el siguiente artículo.
No existe ninguna excusa para abandonar a un gato de la familia, nunca, y un embarazo no es la excepción. Hay muy muy pocas probabilidades de que tu gato te contagie de toxoplasmosis, y en el remoto caso de que tu gato estuviera contagiado, si tienes unas medidas higiénicas básicas, la probabilidad se reduce casi a cero. De hecho, hay varios estudios que demuestran que el riesgo de contagio de toxoplasmosis se deriva de consumir carne mal cocinada y frutas y verduras mal lavadas.
¿Conocías estos mitos? ¿Hay alguno más que te gustaría desmontar? ¡Te leo!