Seguro que te encantaría pasar el día jugando con gatos, pero alguna vez has dicho: «es que mi gato no juega, a mi gato no le gusta jugar». Tenemos que saber que los gatos en general son bastante juguetones. Si al tuyo «no le gusta jugar», igual es que estamos haciendo algo mal.
¡Ojo! 🐾Si tu gato antes jugaba y de un día para otro ha dejado de jugar, es importante realizar una visita al vete. Cualquier cambio de comportamiento, aunque sea mínimo, puede estar indicándonos que se siente mal por alguna razón médica.
Pero si tu gato está sano, algunas consideraciones que puedes tener en cuenta para motivarle a jugar son:
- Los gatos son animales cazadores, y si jugamos con ellos a la caza (con cañas, por ejemplo), tenemos que dejar que en algunas ocasiones atrapen a su presa. Si nunca la pueden atrapar, esto al final les genera frustación y estrés y pierden interés en el juego.
- Movemos la caña de forma incorrecta. Cada gato tiene más interés en un movimiento en concreto. Si por ejemplo, no muestra interés y curiosidad cuando agitamos la caña en el aire, prueba a moverla por el suelo, como si fuera una serpiente. Se trata de encontrar el movimiento que active el instinto cazador del peque.
- Tenemos los juguetes desparramados por casa. Aunque puedas pensar que es la mejor opción para que el michi pueda elegir con qué jugar en cada momento, tenerlos siempre a mano hace que no sean una novedad y que pierdan el interés rápidamente. Lo mejor es la rotación de juguetes.
- Quieres alargar las sesiones de juego durante largos periodos. Te gustaría pasarte todo el día jugando con gatos, pero lo más recomendable es hacer varias sesiones cortas a lo largo del día. Cuantas más sesiones puedas hacer, mejor, pero que cada una de ellas no supere los 5-10 minutos, para mantener la atención del gati.
- No siempre está dispuesto a jugar. Si tu peque está tranquilamente echándose una siesta o mirando por la ventana, por mucho que le muestres el juguete, igual en ese momento no le apetece. Intenta jugar en los momentos en los que está más activo.
- No le gustan los tipos de juguetes que tiene. Hay mil opciones para jugar (y a veces los objetos cotidianos que tenemos por casa nos sirven). Prueba con diferentes tipos de juguetes, diversas formas y texturas y maneras diferentes de interactuar con ellos. Observa a tu peque y anota sus preferencias. Aunque no hablemos el mismo idioma, los michis se comunican súper bien.
Si has tenido en cuenta todos los puntos que te comento en el post, tu gato está sano, y sigue sin jugar, lo más recomendable es que acudas a una especialista en conducta felina. Puede que el peque esté estresado, aburrido, con miedo, o que el juego le haya recordado alguna situación traumática. ¡𝗟𝗮 𝘀𝗮𝗹𝘂𝗱 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹 𝗲𝘀 𝘁𝗮𝗻 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗹𝗮 𝗳í𝘀𝗶𝗰𝗮! 𝗩𝗮́𝗹𝗶𝗱𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘀 𝗹𝗮𝘀 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗲𝘀, 𝘁𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲́𝗻 𝗹𝗮 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗮 😽
Y ahora cuéntame, ¿con qué juego te pasarías el día jugando con gatos? ¿Te ha pasado que tú gato ha dejado de jugar? ¡Te leo!