Los gatos persas, una de las razas más populares y queridas a nivel mundial por su apariencia física, no siempre han tenido ese aspecto. Estos gatos amorosos, peluditos, y «sin nariz», han sido víctimas del ego humano debido a la selección genética. Y digo víctimas, porque su físico les trae problemas de salud.
Pero no nos vamos a adelantar, y vamos a empezar por el principio, conociendo la historia de los gatos persas. ¿Cuál es su origen? ¿Cómo han llegado a tener la apariencia que tienen en la actualidad? ¿Qué problemas trae su aspecto? ¡Respondemos a todas estas preguntas!
Orígenes aristocráticos
Cómo su nombre indica, los gatos persas provienen de Persia (aproximadamente, la actual Irán). Aunque no se sabe de forma precisa, se dice que la raza se originó en el siglo XVII. Desde Persia, estos gatos fueron llevados a otros lugares, mayoritariamente a Francia e Italia. Ya en el siglo XIX, estos michis se llevaron a Inglaterra. Es aquí donde se registra por primera vez al gato persa.
La Reina Victoria de Inglaterra era una amante de los gatos, y convivía con una gata persa que se llamaba White Heather. Así, cuando en 1871 hubo la primera exposición de «gatos de raza», la reina Victoria presentó a su gata a la exposición.
Pero aquellos gatos persas era un poco diferentes a los que conocemos actualmente. Hay muy poca evidencia fotográfica de su apariencia física, pero traigo una imagen sacada del canal «Tu gato Persa» de youtube:

La revolución en la selección genética en los gatos persas
Nadie amante de los gatos puede escapar al hecho de que los gatos persas son peluditos, suaves y adorables. Pero esto tampoco ha sido así siempre. Para llegar a la apariencia física que vemos hoy en día, se mezclaron de forma repetitiva con los gatos Angora. De esta forma, consiguieron obtener ese pelaje largo, suave y sedoso que conocemos actualmente.
Además, por una misteriosa razón que desconozco, se decidieron ciertas características estéticas que los hacía «más bonitos». Entre estas características se encontraban los gatos que presentaban una cabeza pequeña y redondeada y una nariz chata. Así que, debido a esto, los gatos persas fueron sometidos a múltiples selecciones genéticas con la intención que tener la apariencia actual.
Y esto nos lleva a un gran problema de salud: los gatos con síndrome braquicefálico.
Hablemos del síndrome braquicefálico
Se conoce con este nombre a la patología que presentan los gatos (perros, conejos), que tienen este hocico chato y que suele cursar, sobre todo, con problemas respiratorios. Si te interesa el contenido más técnico, aquí hay artículo que explica de forma veterinaria y científica las consecuencias del síndrome braquicefálico. Ten en cuenta que todo esto se trata de un tema de salud.
Los efectos que tiene en la vida de los gatos persas vivir con el síndrome braquicefálico son:
- Respiran con dificultad: Al ser su hocico más corto y estar integrado en su cara, su conducto nasolagrimal es muy reducido
- Como consecuencia de no poder respirar con normalidad, les es complicado moverse agilmente
- Por todo esto, no pueden saltar y correr como otros gatos, lo que les provoca sedentarismo, y son más propensos a la obesidad y sobrepeso
- No toleran bien el estrés, ya que su respiración no les permite seguir el ritmo de corazón
- No pueden regular bien su temperatura corporal
- Por los motivos anteriores, son propensos a padecer problemas cardiacos
- Pueden tener problemas en el desarrollo dental, dado que su craneo está forzado a tener una forma más reducida
- Por la posición ocular, suelen tener abundante lagrimeo, por lo que es importante limpiar bien la zona diariamente
Conclusiones sobre la historia de los gatos persas
Toda este serie de problemas mencionados son única y exclusivamente como consecuencia de la selección de la raza de gatos persas. Creo que está claro cuál es mi opinión al respecto, y respondiendo a la pregunta de si su historia y selección genética es ética, tengo un rotundo NO por respuesta.
Personalmente, no estoy a favor de la cría de animales de ninguna especie ni de ninguna raza. Pero es que en caso de los gatos persas (o de cualquier animal braquicéfalo), es bastante inhumano ver como por supuesta «apariencia física bonita», estamos criando animales que sufren a lo largo de toda su vida. Dejamos mucho que desear como sociedad.
Si vives con un gatito persa, cuídalo mucho, lo necesita :)





