«Emociones felinas y energía en la convivencia multiespecie» es un artículo escrito por María de Seres Maestros. ¡Gracias, María!
Todo ser vivo siente, y lo hace a través de un cuerpo. El cuerpo expresa sus emociones a través del lenguaje verbal y no verbal. El parpadeo, la dirección de la mirada, la sudoración, la postura corporal, la elevación de las cejas o la extensión de la sonrisa comunican mucho acerca de cómo estamos, nos sentimos, y nos encontramos.
Por lo que a lo largo de este artículo, vamos a hablar sobre emociones felinas, emociones humanas, y como estas afectan en la convivencia multiespecie.
Tabla de contenidos
¿Cómo se expresan las emociones?
Nuestro cuerpo expresa y materializa el miedo, el dolor, la alegría, la sorpresa, el placer, etc. Por eso cuando educamos a nuestros compañeros animales, hablamos del tono de voz, de la prosodia del lenguaje, y también de si es congruente con lo que nuestro cuerpo les transmite, lo que nos permite tomar consciencia de nosotros mismos.
Por ejemplo, a veces queremos que nuestros perros giren o se den la vuelta en una dirección mientras que corporalmente o con la mirada le cerramos el paso o le marcamos justo el lado contrario.
Se habla mucho de esta coherencia verbal y no verbal a la hora de comunicarnos. Hoy vamos a incluir en esa dualidad el tercer elemento de la comunicación, el que resuelve el conflicto cuando ambas van por caminos diferentes, la energía.
¿Qué es la energía y cómo afecta a las emociones felinas?
La RAE define la energía como: Eficacia, poder, virtud para obrar.
Más que una definición parece una lista de palabras que juntas tratan de decir algo. La energía es la eficacia de todo lo vivo para la creación de su realidad, la virtud para obrar en función de su valor, su poder de manifestación, atraes lo que eres.
Los pensamientos, al igual que las emociones contienen una energía, o vibración, nada está inmóvil, todo se mueve, todo vibra. La ciencia del hoy trata de medirla y cuantificarla, siendo algo a lo que respondemos casi de manera inconsciente.
Energía, emociones y medicina
La medicina mide los campos electromagnéticos de nuestro cuerpo, como del corazón (ECG) o del cerebro (EEG).
La cámara Kirlian captura el campo energético, lo que se conoce como » Efecto Kirlian » la luminosidad que se ve cuando se expone un objeto a un campo eléctrico de un alto voltaje pero con baja intensidad
Einstein afirmaba que la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma.
Con todo este contexto sobre la mesa, observar los campos energéticos nos da información del estado de salud del organismo así como de la predisposición a desarrollar futuras enfermedades
Juntando los conocimientos de diferentes ciencias, esta demostrado la vibración y la emocionalidad de cada color. Eliges el color de las paredes de tu dormitorio sabiendo que muchas de las horas que vas a pasar en ese espacio será con los ojos cerrados, aún así estás convencido de que el color es importante para tu descanso. Nuestro cuerpo al emocionarse o moverse genera una temperatura asociada a un color.
Ahondemos un poco en la termografía
La termografía es una fotografía de la temperatura corporal de un cuerpo humano, animal o vegetal. Nuestra temperatura corporal está relacionada con la hora del día, el contexto, el sueño, la digestión, el ritmo cardiaco, etc. Y también está intrínsecamente relacionada con nuestras emociones.
La termografía nos permite visualizar los cambios de temperatura físicos del cuerpo, al experimentar diferentes emociones, algo de lo que los animales son conscientes en todo momento.
Y esto lo podemos resumir en: A mayor temperatura, mayor será la intensidad de la energía infrarroja que desprende nuestro cuerpo.
La termografía en veterinaria se utiliza para detectar o conocer el estado de salud de nuestros animales. Y esto es porque también aumenta la luminosidad en zonas de dolor, detectando lesiones musculares, de nervios periféricos, de la columna vertebral, inflamación o dolor crónico o neuropático.
Es decir, nos permite ver el cuerpo con otra mirada, haciendo visible las relaciones que las medicinas tradicionales o las terapias energéticas reconocen hace miles de años sobre la fluctuación de la energía.
Los animales no humanos perciben nuestro campo físico, mental y energético. Por lo que aunque nuestro lenguaje verbal y no verbal expresan la misma emoción. Es decir, ellos van a registrar de manera más innata y consciente nuestro campo energético y vibracional, respondiendo ante ello en su primera respuesta animal o de supervivencia. Y ahí entran las emociones felinas y cómo nos afectan en la convivencia multiespecie.
¿Cómo afectan las emociones felinas a nuestra convivencia? ¿Y las emociones humanas a los gatos?
Los animales, energéticamente hablando, son canalizadores y limpiadores de nuestras energías más densas. Ellos no necesitan ver ni crear herramientas de medición de la energía, pues saben que nuestros cuerpos de manera natural ya son propiamente capaces de realizar estas mediciones y actuar de acuerdo a ellas.
En su estado natural, en el que son puramente animales, tienen la consciencia de cómo limpiarse a ellos mismos y transmutar las emociones a través de la conexión con la naturaleza.
En la sociedad en la que actualmente viven, con las normativas humanas y sociales que tienen que gestionar, no tienen ni el tiempo ni la capacidad de gestionar tanta emoción humana y estrés. Un gato que no puede gestionar sus emociones felinas, puede llegar a enfermar.
Puntos clave sobre emociones felinas
Los gatos, son los grandes maestros de la limpieza energética y emocional. Duermen en lugares con energías telúricas y siempre que necesitamos una sanación se tumban cerca o encima de nuestro cuerpo para ayudarnos a transmutar y gestionar nuestras emociones. De esta forma, regulan la temperatura y los canales energéticos de nuestro cuerpo.
Los gatos piden ayuda para sanar sus conflictos, traumas o situaciones. En muchas ocasiones, también las de sus responsables. Así pues, están mostrando consciencia de que toda emoción se desarrolla en un contexto social y bioenergético. Un problema que no se sana, vuelve una y otra vez. La curación es imprescindible, pero no va a la raíz.
En definitiva, cada miembro de la familia debe ser responsable de su propia realidad. El bienestar multiespecie está en juego.
Conclusiones finales
Todo desprende una energía, y la energía que recibimos del otro es justamente en función de lo que reaccionamos. ¿Y si todo es mucho más inconsciente de lo que pensamos realmente? ¿Y si en la sutileza de lo invisible está la clave del progreso y la sanación? ¿Y si en aprender a ser más animales está la clave de nuestra supervivencia?
¡Aprendamos de los gatos y de las emociones felinas! ¡Tu gato es único, aprende de él!





